Violencia Obstétrica. Las 5 claves para proteger a tu bebé recién nacido

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Durante años he escuchando a madres que han sufrido violencia obstétrica, casi siempre sin saberlo, contando con poca voz, como fueron sus partos, seguido de expresiones como “pero ya está todo bien, mi bebé está sano”.

Mujeres que arrastran heridas y ahogan sus lágrimas porque es lo normal

Se llama violencia obstétrica y no es normal. Las madres y los bebés recién nacidos somos sus victimas. La sociedad es la víctima, porque la salud mental psicosocial está en juego.

La salud de un bebé no depende sólo de sus constantes vitales y otros parámetros biológicos. La salud implica un componente psicológico que va a determinar su salud física.

Por eso en este artículo quiero darte cinco claves para proteger a tu bebé de la violencia obstétrica:

1. Conoce cómo afecta la violencia obstétrica a tu bebé recién nacido

La química del cerebro del bebé recién nacido.

Cuando un bebé nace su cerebro sólo responde a una pregunta: ¿me siento seguro? Sí o No.

Si la respuesta es afirmativa se activará el circuito de la oxitocina, del bienestar, del placer. Pero si la respuesta es negativa, se activará el circuito del cortisol, del estres, de la supervivencia.

El circuito que se active será el predominante a partir de entonces.

Es una respuesta adaptativa mamífera, muy útil para la supervivencia del bebé recién nacido y de la especie humana. Pero también muy determinante para la salud emocional futura de ese bebé cuyo impacto será determinante en su salud física.

El bebé solo quiere sentirse seguro tras el parto. Es única preocupación

La percepción de seguridad del bebé recién nacido, que va a permitir que funcione el circuito de la oxitocina, va a depender fundamentalmente del acceso al cuerpo de su mamá y del estado emocional de ella. Ésto es consecuencia de la transparencia psíquica que ambos viven en esos momentos.

Mamá y bebé van a tener una misma experiencia emocional. Ambos sienten exactamente lo mismo.

Conocer esta información será vital para saber valorar que está viviendo mi bebé y como puedo protegerlo.

2. Conoce cómo afecta la violencia obstétrica a la mamá

El parto es para una mujer la experiencia sexual más intensa que vivirá en su vida y por tanto la más delicada física y emocionalmente. Por eso, resulta fácil entender que no se trata sólo de garantizar la vida, en términos de morbilidad, sino que estamos ante una vivencia que va suponer una fuerte impronta tanto en la madre como en el bebé recién nacido, con repercusiones físicas y psicológicas, inmediatas y futuras. 

Como hemos visto antes, la salud del bebé recién nacido, lo que siente en sus primeros momentos de vida va a ser exactamente lo mismo que sienta su mamá, por eso es tan importante cómo esté ella.

Son muchos e importantes los estudios y profesionales de la salud que llevan años investigando, experimentando y divulgando estas cuestiones, entre ellos: el obstetra francés Michel Odent. El neurocientífico sueco Nils Bergman. La psiquiatra perinatal española Ibone Olza. El médico y neuropsiquiatra italiano Federico Navarro, o el psicólogo español Xavier Serrano.

Sin embargo, son cuestiones, en la actualidad, generalmente no consideradas en la práctica sanitaria, ni en el ámbito público ni en el privado. Pese a las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud al respecto y pese a la contundencia de la evidencia científica.

Medicalización y patologización del parto

Parir es un acto fisiológico como lo es respirar o el latido de nuestro corazón. Del mismo modo que no es necesario que nos ayuden a respirar, salvo en situaciones extremas de grave salud, no es necesario que nos ayuden a parir, si esas situaciones de grave riesgo no se dan.

La mujer embarazada no es una paciente, es una usuaria del sistema sanitario.

Sin embargo, el parto a lo largo del siglo XX, ha sido fuertemente medicalizado y patologizado. Con las implicaciones y consecuencias psicoemocionales que ello supone.

No quiero decir con ello que no deban considerarse los avances médicos y sus beneficios en la atención al parto. Estos medios deberían ser utilizados como aliados de ese proceso natural y fisiológico entendido en toda su complejidad, respetándolo y favoreciendolo. Aplicándolos cuando sean necesarios, en lugar de suplantar el proceso fisiológico, obviando sus consecuencias.

Qué encontramos en los paritorios

Lamentablemente la consideración de los factores psicoemocionales en la atención al parto hoy en día no está garantizado en los centros sanitarios. Dependerá en gran medida de la formación, responsabilidad y sensibilidad particular del profesional sanitario que lo atienda.

Pese a que a nivel jurídico existe protección al respecto, el desconocimiento de usuarios y profesionales sanitarios lleva a una práctica lejana a la salud.

Por eso, resulta fácil comprender que, sólo la desinformación de la mujer embarazada y de su compañerx, puede hacer que no tome determinadas precaucione a la hora de preparar y vivir la experiencia del parto, para protegerse de sufrir violencia obstétrica, o prácticas que dañen la salud de bebé y mamá.

3. Infórmate cómo te protege la Ley para prevenir la violencia obstétrica, las prácticas no saludables y la salud de tu bebé recién nacido

Plan de Parto y Nacimiento del Ministerio de Sanidad Español

En España desde el siglo XIX las relaciones entre médico y usuario o paciente se rigen por el principio de autonomía del paciente.

Según la Jurisprudencia del Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional eso supone que el enfermo, paciente o usuario de los servicios médicos es libre de aceptar o no los criterios del médico.

Tiene un poder de autodeterminación que debe ser respetado por el médico, quien no puede imponer tratamientos coactivos, por muy bien intencionados que sean.

Este principio responde a una concepción de la vida, de la libertad, la dignidad de la persona y la integridad corporal y de la salud física y emocional, como bienes innegociables. Respecto de los que su titular, en este caso la mujer embarazada, goza de un amplio margen de autodeterminación.

La Estrategia de atención al Parto Normal establece que la atención al parto se debe realizar bajo el concepto general de que el nacimiento es un proceso fisiológico en el que sólo se debe intervenir para corregir desviaciones de la normalidad.

Leyes y recursos legales para prevenir la violencia obstétrica

En España la Normativa aplicable está recogida en:

  • El Artículo 15 de la C.E: derecho fundamental a la integridad física y moral
  • la Ley 41/2002, de 14 de noviembre, básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica
  • la Ley 44/2003, de 21 de noviembre, de ordenación de las profesiones sanitarias.
  • La Declaración de la OMS
  • La Estrategia de atención al Parto Normal del Ministerio de Sanidad, máximo órgano de la Sanidad Pública en España.

Es también en este documento del Ministerio de Sanidad donde se establece como herramienta al servicio de la mujer el Plan de Parto y Nacimiento que es el documento donde la mujer embarazada presta su consentimiento o rechazo informado a las intervenciones o asistencias médicas a su parto y con respecto a los primeros cuidados de su bebé.

Es decir, la herramienta a través de la cual expresa el consentimiento informado del artículo 8 de la la Ley 41/2002, que establece que toda actuación en el ámbito de la salud de un paciente necesita el consentimiento libre y voluntario del afectado.

Qué derechos tiene entonces la mujer embarazada para la protección de la salud de su bebé recién nacido

Todo lo anterior significa, en la práctica, que la mujer embarazada tiene plena capacidad de decidir absolutamente cualquier intervención que se realice sobre su cuerpo y sobre el de su bebé, sobre el que, además, tiene la patria potestad, debiendo ser debidamente informada al respecto de las posibilidades, pero con una información real, completa y fácil de entender por ella. 

Los profesionales sanitarios tienen el deber de informar y la mujer es quien decide.

Pero el parto, como nuestra respiración, depende de nuestro sistema nervioso vegetativo y eso supone que nuestro cerebro en ese momento no debería ocuparse de tomar decisiones tan trascendentes. Por eso la información y las decisiones deben evaluarse y tomarse mucho antes.

Tenemos nueves largos meses para preparar ésto. El primer paso: la información completa y real.

Es importante también que sepamos que nuestro consentimiento informado, que se plasma en el plan de parto y nacimiento, puede ser revocado verbalmente por la mujer embarazada en cualquier momento del proceso de parto.

También que en caso real de grave peligro inminente será el profesional sanitario quien actúe de acuerdo con la mejor práctica. Pero…. en caso REAL de grave peligro inminente y no usando esto como escusa que justifique cualquier intervención.

4. Infórmate de quién y cómo va atender tu parto y de las opciones y recursos

Caperucita no sabe elegir un camino y está en peligro como una embarazada

Aunque cada vez son más las mujeres que se informan durante el embarazo de estas cuestiones, la realidad es que son sólo un minoría, e incluso entre las que buscan información, pocas pueden llevar a cavo de forma efectiva sus deseos. 

Podríamos destacar muchas y muy variables causas, y entre ellas, la fuerza de la inercia y de la presión social.

Pocas llegan a presentar un plan de parto y las que lo hacen, en la mayoría de los casos, son madres que han sufrido previamente daños físicos o sufrimiento emocional en partos anteriores, víctimas de violencia obstétrica o de prácticas innecesarias que les han dejado secuelas emocionales y/o físicas, o bien conocen otras mujeres que lo han vivido.

Entre las que deciden protegerse siempre el mismo temor » a ver si en el hospital me van a coger manía«, casi siempre fundado en la respuesta de los profesionales sanitarios cuando lo plantean. Y desgraciadamente, en ocasiones, también en el rechazo de sus familiares cercanos.

¿Hay otras opciones?

En la mujer, el embarazo despierta un instinto que le conecta con esa necesidad de protección, pero que se encuentra con enormes barreras sociales e institucionales, en un momento en el que la vulnerabilidad y la necesidad de enfocar la energía en su bebé son tan grandes que no debería tener que luchar contra el peso un sistema.

Un sistema que debería cuidarla en lugar de ponerle barreras. Ya que cómo mamíferas que somos, nuestro sabio cuerpo sólo permitirá que el parto ocurra si sentimos que nuestro bebé llega a un lugar seguro.

Las mujeres informadas y sus compañerxs, ante esta realidad, conscientes de la dificultad que plantea el sistema sanitario de atención al parto, a menudo buscan fórmulas alternativas para proteger su salud y la de sus bebés. Fórmulas fuera de ese sistema contra el que no quieren luchar pero en el que no se sienten segurxs. 

¿Por dónde empezamos?

Durante los nueve meses de preparación para el nacimiento del bebé hay tres cuestiones básicas:

  • Informarnos de cómo podemos proteger la salud física y psicoemocional de nuestro bebé
  • Cuidar el embarazo, asegurando el contacto y conexión con el bebé
  • Preparar el momento del parto

En siguientes artículos nos ocuparemos con detalle de cada una de ellas. En relación a la tercera, debemos informarnos de cómo es el protocolo del hospital en el que va a nacer nuestro hijo. Conocer sus prácticas habituales en la atención al parto. Cuales son sus índices de cesáreas y episiotomías y si está dentro de lo que recomienda la OMS.

Deberíamos conocer, entre otras:

  • Si se tienen en cuenta mis preferencias o como se valoran
  • ¿Cuál es su actitud ante la presentación de un plan de parto?
  • Como van a tratar a mi bebé cuando nazca, ¿le van a dejar a mi lado?
  • ¿lo van a llevar a nidos?
  • ¿van a facilitar la lactancia materna?
  • ¿tienen personal formado en lactancia materna?
  • ¿Hay atención a la salud mental de madres en el posparto?
  • y un largo etc. según sean nuestros deseos con respecto al nacimiento de nuestro bebé.

Porque sí hay opciones dentro del sistema sanitario. La Ley nos protege

5. Infórmate de los recursos legales y emocionales que tienes cuando ya has sido víctima de violencia obstétrica. Compensa el daño

Hacer uso de los recursos legales

Hace unos días conocíamos en España el caso de la mujer embarazada de 42 semanas, llevada por la policía al hospital, por una orden judicial dictada como consecuencia de la demanda de un médico del Sistema Nacional de Salud.

Podría tratarse de uno de los casos en los que la familia, consciente de la realidad en la atención al parto, intentó proteger la salud de la madre y de su bebé. https://m.eldiario.es/sociedad/obligada-ingresar-tribunales-decision-hospital_0_902210273.html

Sin embargo, pese a que la Ley está de su parte, y sin entrar a valorar la causa, probablemente esa familia ha actuado de «chivo expiatorio» para ejemplar conocimiento de la sociedad. Por eso, su decisión de poner su caso en manos de los tribunales, es una de las mejores noticias que podemos tener al respecto.

Justo esta semana conocía que una mamá embarazada de 40 semanas escuchaba de su ginecólogo que en cuatro días tenía que acudir al centro sanitario para inducir su parto porque su bebé era muy grande. A lo que este profesional sanitario añadía «no voy a mandar a la policía a tu casa, pero es tu responsabilidad si pasa algo…»

Esto es violencia obstétrica con todas las letras. Aquí no hay información real y completa. Ésto se llama miedo. Es coacción. Ésto es ya una intervención, porque bajo el efecto del miedo y la culpa difícilmente la oxitocina de esta mujer va a poder vencer al cortisol de su cerebro y así , difícilmente se pondrá de parto.

Si una cebra nunca pariría delante de una leona, paraliza el parto y huye… ¿por qué podemos pensar que una mujer lo hará si siente miedo?

Esto ocurría esta semana, en un hospital conocido como respetuoso dentro del sistema de salud.

Es el silencio, la presión y el miedo mantenido lo que ahoga la voz de tantas mujeres victimas de violencia obstétrica que, a diario, impotentes, lloran sus cicatrices de cesáreas innecesarias. Mientras, gastan sus recursos en terapias para ayudar a sus hijos a superar las dificultades que, aparecen posteriormente como consecuencia de esos comienzos.

O que sostienen sus lágrimas cada vez que su orina se escapa al reír o estornudar consecuencia de episiotomías también innecesarias, porque cuando son necesarias no se sufren. 

Actuar como está actuando la familia de Asturias. Hacer uso de los recursos legales. Recurrir las actuaciones irregulares aunque ya haya pasado todo es muy importante.

No es nada fácil, pero si sirve para alertar a otras parejas, a otras mujeres. Sirve para poner sobre la mesa la realidad escondida y normalizada, sirve para equilibrar las fuerzas, sirve para los siguientes, sirve a la sociedad.

Hacer uso de los recursos emocionales

Sin embargo, no debe olvidarse que esa mamá, ese bebé y ese sistema familiar, como cualquier otro en los momentos siguientes al nacimiento de un bebé, están necesitados de tranquilidad, cuidados y apoyo.

Así será como podrá haber una presencia en el cuidado de ese bebé que ayude a compensar las consecuencias de su traumática llegada y satisfaga las necesidades básicas de su desarrollo madurativo que tanta repercusión tendrá posteriormente en la salud mental y física de esa niña.

LA COMPENSACIÓN

Pocas veces consideramos que una inducción es una intervención que deja secuelas. No es lo mismo nacer de un modo que de otro. El nacimiento deja una impronta en el cuerpo y en el cerebro. En esa parte del cerebro que será la base de la estructura sobre la que se apoyaran nuestras capacidades y nuestros aprendizajes posteriores.

La compensación de sus padres puede marcar la diferencia en la historia de esta niña. Con información, conciencia y apoyo podrán acompañar su desarrollo y compensar sus inicios. 

Desde mi formación profesional y también desde mi experiencia personal puedo asegurar que la compensación es magia. Una magia de esas que se sustentan en la evidencia científica y también en la experiencia clínica. Una magia que puede hacer realidad cada padre y cada madre.

Todos somos corresponsables de la sociedad en la que vivimos y a la que traemos a nuestros hijos y todos podemos cambiar las cosas y mejorar nuestro mundo.

Si te ha gustado mi artículo, o te apetece compartir tu experiencia, o tienes alguna duda, te animo a participar en mi blog dejando un comentario. Estaré encantada de contestarte.

Laura Sánchez Villar es experta en Embarazo ejerciendo profesional en Alcañiz, Caspe y Zaragoza
Laura Sánchez Villar. Especialista en Embarazo – Crianza Infantil y Neuroestimulación (Método Tomatis) en Alcañiz, Caspe y Zaragoza

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